Sería demasiado simplista quedarse con que La realidad aguarda es el disco del auto-tune de Los trazos. Podrían haber elegido tirar de nostalgia para girar eternamente con ¿Es esto? o ir replicándolo entrega tras entrega, aprovechando el haber inventado un sonido que medio mundo sigue imitando. Pero en su lugar, han optado como ya hicieran en Anglos o en Máquina de descensopor incomodar a su propia audiencia. Y lo hacen, paradójicamente, en el momento de mayor popularidad de su historia. Convertidos en el grupo favorito de una generación que ni había nacido cuando su debut llegó a las tiendas.
Entendemos que muchos verán como una traición este cambio de paso que avisaron con “Going Shopping” y sobre todo en la lacónica “Falling Out of Love”, dos interesantes adelantos con una clara intencionalidad: dejarnos claro que esto no es un efecto puntual, sino más bien una decisión estructural que atraviesa todo el disco, desde la introducción de casi cinco minutos de “Psycho Shit” hasta los quiebros vocales de “Lonely in the Future” o “Dine N’Dash”, donde el cantante alterna el falsete artificialmente afinado con pasajes de spoken Word.
No es la primera vez que escuchamos a Julian Casablancas en estas lides. Quien haya seguido la trayectoria paralela de El vacío sabe que este giro no es nuevo ni caprichoso. Es la culminación de un proceso que hemos visto en colaboraciones con Daft Punk y sobre todo en discos como Tiranía (2014), el interesante Virtud (2018) o Como todos antes de ti (2024), donde la voz procesada, filtrada y cuarteada, ha funcionado como una herramienta expresiva más. Algo que por cierto, ha tratado y defendido en mil y una entrevistas.
Dicho esto, este abuso del auto-tune puede resultar más irritante que revelador, lo que no invalida la honestidad del gesto. La de un grupo situado en el podio, que prefiere seguir experimentando sin perder gran parte de los ingredientes con los que nos conquistaron. Y es que escuchado en su totalidad, La realidad aguarda se revela como algo más complejo y coherente de lo que imaginan. Desde “Psycho Shit”, que abre con un arpegio inquietante y texturas etéreas a la imprevisible “Dine N’Dash” con su groove de post-punk gélido que brilla y mucho. Un caso aparte es la fantástica “Lonely in the Future”, que arrancando con un bajo distorsionado, muta en una joya luminosa y bailable, con un estribillo que puede leerse como una respuesta directa a la crítica que el grupo espera: «No lo entiendes, es una lástima. Quizás lo entiendas más pronto que tarde, cariño».
Musicalmente, la interacción de guitarras entre Valencia y Hammond Jr. sigue siendo el corazón del grupo, y la sección rítmica de Nikolai Fraiture y Fabrizio Moretti aporta el músculo necesario para sostener esas estructuras que cambian de dirección sin previo aviso. La realidad aguarda respira una energía fresca y renovada, que se filtra en otras cimas como la bonita “Going to babble on” que nos habla de nuevos comienzos y que también nos convence en el arranque casi stoniano de una “The Fruits of Conquest” que termina en un festín psicodélico o en la introspección de «Liar’s Remorse».
Denle tiempo, que merece la pena.
Escucha The Strokes – La Realidad Aguarda