La última cita de la programación principal de la 29 edición del Festival de Jazz de Valencia prometía ser algo muy especial, aunque algo alejado de su jazzístico leitmotiv: la celebración del 50 aniversario de uno de los discos más influyentes en la historia del r’n’b, aquél Te deseo que en 1976 urdieron entre un productor y compositor, León Ware, y uno de los mejores intérpretes y también compositores de la historia, Marvin Gaye. Un disco dedicado al amor lujurioso que el segundo sentía por su amante, la entonces jovencísima janis cazadorcon la que el autor de Qué está sucediendo inició una tórrida y a la postre tóxica relación, a la cual está dedicada este disco, sin el que las carreras de gente tan importante como Erykah Badu, D’angelo oh Maxwell no se entenderían.
El ideólogo de todo esto es nada menos que José James. El vocalista de Minneapolis, que como él mismo se califica es “un cantante de jazz que quiere serlo de r’n’b”, es también un reconocido fan de gaye y tiene este álbum en concreto en un pedestal. Ni es la primera vez que Jaime homenajea a uno de sus ídolos (fantástico aquél disco dedicado enteramente a Bill Withers en 2018), ni es la primera vez que homenajea a gaye. De hecho, a principios de este año, llevó a todo lujo la propuesta al escenario del Sala de orquesta de chicago en compañía de la vocalista Liz Wright, presente, por cierto, también en este 29 festival de jazz de València, pero haciendo su propio show.

Para su presentación en festivales este verano del homenaje a Te deseo, Jaime ha contado con otra compañera de excepción que no desmerece en absoluto a ese huracán que es Liz Wright. Se trata de China Moiséshija de la leyenda del jazz Dee Dee Bridgewater y dueña de una extensa carrera que la hace por derecho propio merecedora de ser parte integrante de algo tan especial como este espectáculo, en el que además de ella participan destacados músicos de la escena jazz de Nueva Yorkcomo el cotizado pianista japonés BIGYUKI (Masayuki Hirano), el guitarrista Marco Machadoel bajista Parker Mc Allister y el batería Jharis Yokley.
Su presencia en Valencia no sólo servía de cierre a un festival de jazz que cumple ya casi treinta años de existencia, sino que también era la última que iban a hacer todos juntos en este formato, al menos por ahora. Por eso cuando, como suele ser habitual en el festival, ante una sala Iturbio llena hasta el tope, aparecieron con puntualidad los artistas, se respiraba emoción en el ambiente. Jaime estuvo muy pendiente desde un principio -sería una constante durante todo el show- de poner en relieve a los músicos que le acompañaban, desde China Moiséshasta el último de los instrumentistas. Y cuando empezaron sonar los primeros compases de “I want you”, la canción titular con la que se iniciaba el disco conjunto de León Ware y Marvin Gayeentendimos por qué.

No es fácil enfrentarse a un disco así, sobre todo en un formato muy distinto a los enormes medios con que contaron sus artífices en el estudio para llevarlo a cabo. El “disco de rhythm and blues más sexy jamás creado”, tal como lo describió el crítico jonathan rey en Horcaes una obra maestra casi sinfónica, un amalgama de arreglos y ranura que es muy difícil de ejecutar en directo. Por eso contemplar la sinergia que eran capaces de alcanzar juntas las seis personas presentes en el escenario de la Iturbioera algo poco común. Se nota que han alcanzado un estado de gracia que se plasma en cada segundo de su interpretación.
Por supuesto, nadie puede esperar que esto sea un karaoke. Jaime es un músico experimentado, un líder de banda poderoso que sabe llevar a su terreno cualquier legado artístico por muy legendario, como es el caso, que este sea. Por eso su reinterpretación de los clásicos de gaye y Mercancía se situaba en un plano personal, dejando lugar, además, para el lucimiento individual de todos cuantos le rodean, empezando por Moisésque hizo gala de un poderío vocal que compartía protagonismo y se complementaba a la perfección con la elegancia innata del estilo de Jaimeque no dudó en rapear, imitar el rascar de los DJs de hip hop o incluso hacer largarseen determinados momentos del espectáculo en que parecía levitar.

En cosa de cuarenta minutos interpretaron entero un álbum legendario dejando su impronta y alcanzando picos de genialidad, como en un “Soon I’ll be loving you again” en el que ambos vocalistas entrelazaron sus voces emulando el complejo multipista que empleó marvin para grabar su voz en el disco. Tras ello, Jaime dejó el protagonismo enteramente a su compañera, que devoró el escenario al son de dos temas propios: la comprometida “Silence”, que enlazó con el “Inner city blues (make me wanna holler)” de marvin; y “My part of town”, una demoledora pieza que dedicó a su madre, avisando previamente, eso sí, que no se trataba de una carta de amor, sino de un mensaje de empoderamiento.
Tras algo así, parecía que Jaime lo iba a tener difícil. Pero él, como siempre, hizo gala de una elegancia y saber estar excepcionales en escena y, libre como un pájaro como se siente, reinterpretó hasta dejar casi irreconocibles otros dos clásicos del malogrado músico de Detroit: “Turn up some music”, pieza de su último álbum, Amor de medianoche (1982) y un “Mercy mercy me (the ecology)” que literalmente deconstruyó desplegando una maestría vocal casi sobrehumana.

Pero claro, no todo iba a ser experimentar: tocaba dar al público lo que quiere. Lo hizo con dos temas propios, entre los que destacó el “Trouble” que incluía el que probablemente sea su mejor álbum, Sin principio Sin fin (2013), y claro, un “What’s going on” junto a su compañera y, esta vez sí, bastante fiel al original, en que toda la banda se empleó a fondo para poner al público en pie y sin parar de aplaudir para que salieran una vez más a interpretar una de esas canciones que contentan hasta al más exigente: “Lovely day” (original de Bill Withers) es la siéntete bien canción por antonomasia y en este domingo de julio en Valencia no fue sino el testimonio de todo lo que nos habían hecho sentir a los presentes estos monstruos que habían sobre el escenario. A veces esto de los tributos es un jardín en el que si uno se mete se puede perder, ellos no sólo no se han perdido, sino que se han hecho los amos absolutos, sirviendo un colofón perfecto para, como todos los años, una gran edición de este festival que esperemos que siga muchos años más.
Fotos José James + China Moses: Susana Godoy