Entrevistar a alguien como Carlangas, que es un tío muy inteligente y que además estudió periodismo, inevitablemente impone un poco. Es, además, uno de los músicos con más personalidad de entre los que se cuentan dentro de la última generación de, digamos, pop hecho con guitarras.
Todo aquello del revival garagero, el post-punk y ese concepto tan amplio de lo “indie” que hay ahora por aquí ha dado paso a una serie de artistas que, con mayor o menor fortuna, han ido abriéndose camino y construyendo carreras tan sólidas como la del de Monterroso.
Tras su paso por una banda tan significativa para toda esa generación como Novedades Carminha, su trayectoria en solitario ha sido muy prolífica: desde su lanzamiento hace tan solo tres años, ha ido prácticamente a disco por año. El celebrado debut Carlangas (2023) y Bailódromo vol. 1 le vieron abrazar sonidos como la cumbia, la salsa o el funk, algo que, sin ser inesperado por parte de alguien tan ecléctico como él, supuso un giro importante en la percepción de su público.
Ahora, con Universo Paralelo (Virgin, 2026), regresa a esa frenética actividad a la que nos tiene acostumbrados, pero recuperando facetas que suponen un suma y sigue. Es como si todo lo aprendido hasta ahora cobrara sentido y hubiera encontrado un estilo propio, reconocible y enormemente atractivo. Un gran disco —otro— del que hablamos con profundidad con quien es, sin duda, un conversador de los que no dejan indiferente.
«Yo hago los discos para que se escuchen enteros. O por lo menos esa es mi fantasía»
Carlos, enhorabuena por tu disco. Me parece excelente y un gran giro de timón. Hay quien se lo toma como un «lo siento, me he equivocado, volvamos a los amplificadores», pero yo lo veo más como una evolución de tu carrera a partir de todo lo aprendido en sus varias etapas ¿Estás de acuerdo?
Muchas gracias. No estoy de acuerdo con la reflexión de que esto es una rectificación a lo anterior. Estoy orgulloso de los discos hechos hasta ahora. Sí que es verdad que estaba experimentando más, buscando una voz post Novedades Carminha y así como hubo gente a la que le gustó mucho este giro, estoy sintiendo algo con este disco que aún no me había ocurrido con los anteriores. Primero una tranquilidad personal de sentirme en casa, de sentir que esto es lo mío… y la acogida, que la estoy sintiendo espectacular.
El álbum respira química de banda, da la impresión de que ha habido preparación previa sudando en el local y claro, de ahí el clima en general más directo y guitarrero. Tras unos años en solitario ¿echabas de menos el clima de estar en una banda? Aunque en esto el firmante sigues siendo tú, claro.
Bueno, realmente me he rodeado de músicos y técnicos muy buenos en este disco. Las canciones fueron al estudio peladas: guitarra, voz y una idea de ritmo. Las íbamos montado y grabando, así como venían. Tres tomas y escoger la mejor. Si que hubo una preparación en cuanto a concepto del disco, como me gustaría hacerlo y el acabado. Creo que lo conseguimos. Y sí, me siendo respaldado por una banda ahora mismo increíble, tanto en el disco, como en el directo. Y tanto a nivel musical como a nivel personal. Tengo mucha suerte de ir con colegas por ahí. Porque en realidad esto es un disco grabado en directo en el estudio, escogiendo y desechando tomas, con muy pocos overdubs.
Siempre me has parecido un artista al margen de modas y, por supuesto, de “escenas” ¿Es a eso a lo que se refiere el Universo Paralelo que titula el álbum? ¿Vives ahí?
No sé hacerlo de otra manera. Tampoco me importa. No sabría como imitar una moda, nunca supe. Si que hay cosas que me pueden llamar la atención y que me pueden inspirar pero en realidad solo sé tocar mis temas. Entonces, jugar con este límite lo que me quita, también me lo da. Creo que, sin querer, es el gran valor del proyecto artístico. Luego es verdad que estuve trabajando mucho en el concepto de atemporalidad, que es algo que me gusta. Que la música pueda ser de cualquier época, que simplemente mole. Me pasa también con la decoración de mi casa, el cine o la moda.
La canción “Gran vía”, que al final es un poco un tema marca de la casa sobre relaciones difíciles, sorprende por ese pequeño tributo a la ciudad de Madrid (si no me equivoco) que es su título. Llevas viviendo mucho tiempo ¿Qué porción hay ahora en ti de madrileño y qué porción de gallego? ¿Cómo dirías que influyen actualmente en tu música ambas, digamos, facetas?
Llevo 20 años más o menos en Madrid. Es en la ciudad que elegí quedarme por el momento y un sitio que me encanta y saboreo cada día. Dicho esto, mi raíz pesa y me influye en todo lo que hago. Ahora mismo escribo desde la ría de Muros e Noia y estoy feliz. Habito esos dos mundos y tener dos patrias solo me lo tomo como una suerte que he tenido en la vida.
En canciones como “Familia S.L.”, que también cuenta con una letra muy urbana, se reconoce cierta influencia shoegaze o de bandas como Sonic Youth ¿Ha sido todo eso una gran influencia a la hora de componer el disco?
Para ese tema en concreto, sí. Llego a ella a través de sus referentes: Wire y cosas así. Me gusta esa escena, cada vez más… aunque es mi primera incursión artística en esa onda y la verdad es que es de mis temas favoritos del disco. Quizás no sea la última vez que me ponga así. Lo usaré para descargar cuando esté decepcionado, como en este caso.
Llama mucho la atención la portada del disco, tan minimalista, un poco, imagino, inspirada en las fundas interiores de papel de los vinilos o en las carpetas de cartón de maxis de electrónica. Es responsabilidad del estudio Un Buen Tipo, bajo la dirección creativa de Natalia Ferviú, que es colaboradora habitual tuya ¿Cómo surgió la idea y qué hay detrás?
Si, das en el clavo. Quería que fuese austera, cruda, como el propio disco. He estado viendo sin parar películas de Aki Kaurismaki, y me gustaba esa estética tan dura y a la vez tan bonita. También quería hacer algo como muy reconocible con esa C imperfecta. Tenía en mente sacarle lo bello a la incorrección, a lo roto, a lo imperfecto y de ahí nace… Me encantó currar con Un Buen Tipo y con Natalia, claro. Son muy buenos.
El tema que cierra el disco se llama «Lo quiero todo» y suena a declaración de intenciones. A estas alturas de tu carrera, con la cantidad de kilómetros que llevas encima, ¿qué significa «quererlo todo» en la música? ¿Queda ambición de estadio o la ambición ahora es otra cosa más íntima?
Soy ambicioso. Creo que se puede llegar a mucha gente haciendo algo tan personal como este disco. Yo ambición de estadio no tuve nunca, la verdad. No me hacen vibrar esos recintos, pero nunca he renunciado tampoco a lo popular ni a llenar las salas ni a que me escuche la gente. Creo que es tramposo confundir términos. Para mí Los Planetas o Kiko Veneno son artistas mucho más grandes que la mayoría que tocan en estadios, y ellos no tocan en estadios. Creo que lo artístico es una cosa y la capacidad comercial es otra.
Inevitable hablar de las dos colaboraciones que hay en el álbum: por un lado, una mega estrella como es Leiva y por otro el dúo Dear Joanne, formado por Eva Summers y Ale Conde ¿De qué os conocéis y cómo surgió?
A Leiva de cruzármelo por ahí durante los últimos años. Es un tipo fantástico, cercano y melómano. A Dear Joanne las conozco desde hace menos tiempo, pero su energía me recordó mucho a cuando empezaba, sobre 2007 en el Wurli y salas así. Creo que con ambos compartimos muchas cosas, y me gusta tener en el disco a un número uno y a unas futuras números uno todavía por descubrir.
Bajo el ala de la distribución de Universal, llevas ya dos discos editados por Caries, tu propio sello en el que también está Natalia y que ya cuenta con algunos otros artistas en el catálogo ¿Cómo está siendo la experiencia? ¿Universal os impone algunas reglas o estáis completamente a vuestro libre albedrío?
A mí nadie me ha dicho nada. Realmente es una aventura compartida con Virgin Music, que me tratan como dios. Cada poco tiempo viene toda la cúpula de Virgin a desayunar a un bareto de mi barrio unas porras y hablar de rock and roll y yo poco más necesito. ¿Qué más quiero? Pero hago lo que me apetece siempre, de hecho, estoy aquí por eso, sino sería otra cosa.
Hace unos años decías en una entrevista de radio que ibas a «pintar con boli en los baños: Novedades Carminha para siempre». Ahora que Universo Paralelo te presenta ya como un solista asentado, ¿el fantasma de Novedades se ha convertido en un colega con el que te vas de cañas o sigue siendo esa exnovia a la que todo el mundo te pregunta si vas a volver a llamar?
No tengo ningún problema con Novedades Carminha ni con sus integrantes, que son mis amigos y gente a la que quiero mucho y admiro. Como proyecto solo estoy orgulloso de todo lo que hicimos hasta ahora. A veces tengo la sensación de que me hablan de Novedades Carminha como una banda mítica y yo alucino, claro. No puedo verlo en perspectiva, porque pasó muy poco tiempo. Obviamente me hablan mucho de esto, casi en cada entrevista, pero me siento también muy respetado con este proyecto, que ya adquirió una vida propia y funciona de forma autónoma, sin deber nada a nadie. Están acompañando las críticas y el apoyo es cada vez mayor. Nunca he vuelto con una exnovia, por cierto.
En tus inicios con Novedades Carminha (allá por el pleistoceno de 2012), decías que montasteis la banda para «pasarlo bien, divertiros y follar un poco». Catorce años después, siendo padre, llevando la vida que llevas y con la industria patas arriba… ¿Para qué se monta un disco en 2026? ¿Cuál es el motor ahora?
Tengo la sensación de que montamos la banda en otra época. Quizás sí que era otra época, de hecho, que tenía que ver más con el punk de los 80 que con la época que vivimos ahora. Fuimos aprendiendo por el camino, la sociedad fue cambiando y nosotros con ella. Por suerte. Yo tengo una necesidad de comunicarme desde pequeño. Sea haciendo discos, radio o escribiendo. Para mí una de las sensaciones de satisfacción mayores es dar con unas palabritas y unos acordes que molen mucho. Cada vez me interesa más el desarrollo artístico, en cómo entender el planeta que nos tocó vivir a través de canciones mías y de otros, y de otras disciplinas artísticas. Y luego hay algo más lúdico, que a mí me mola estar rodeado de cuatro o cinco colegas con los amplificadores zurrando y emborrachándonos de decibelios. Por eso estoy tan contento ahora, por haber recuperado esa dinámica más rock, más instantánea tanto en disco como en directo. Me faltaba algo y esa energía es difícil de explicar si no tocas. Supongo que uno que va en bici a subir montañas o un aficionado a las orgías me diría lo mismo. Lo mío es esto.
Pasaste de tocar en festivales multitudinarios ante decenas de miles de personas a reivindicar la succión y la energía de las salas pequeñas en tus últimas giras. ¿El formato festival masivo de hoy en día está matando el romanticismo del rock o es que nos estamos haciendo mayores y ya no estamos para tocar ante un mar de gente con pulseritas que está más pendiente de su cubata y de ligar con el prójimo que de escuchar?
Bueno, no tengo esa sensación de que hayan cambiado mucho los lugares. Los últimos conciertos que hemos dado fueron ante miles de personas y los hemos disfrutado mucho. Sí que es verdad que en la gira anterior hicimos una incursión en salas de medio formato, como de 400 ó 500 personas y hacía tiempo que no lo hacía, porque en los últimos años de NC íbamos a sitios un poco más grandes. Y fue muy bonito, pero creo que tiene que ver más con qué tipo de festival y qué tipo de sala que con la cantidad de gente.
En el panorama indie (si es que se puede usar esa palabra sin descojonarse) actual hay una obsesión brutal por la nostalgia: bandas jóvenes haciendo sonar los 80, los 90, o el revival del post-punk. Tú, que siempre has mirado al pasado, pero para meterle un chute contemporáneo, ¿crees que nos estamos quedando sin ideas para el futuro o es que el pasado siempre tuvo mejores estribillos?
No lo he pensado. Necesito más tiempo.
Vivimos en la dictadura del algoritmo, donde si una canción no engancha en los primeros 7 segundos en TikTok, parece que no existe. Sin embargo, en Universo Paralelo metes un «Interludio» instrumental en el centro del disco, muy parecido a aquellos paisajes sonoros que fabricaba Vini Reilly con The Durutti Column, para que la gente respire. ¿Es un acto de terrorismo cultural contra la falta de atención de la generación actual?
Yo hago los discos para que se escuchen enteros. O por lo menos esa es mi fantasía, aunque luego a nivel comercial funcionen más los singles y demás. A mí me gustaría sacar solo un single de adelanto y el disco, pero me dicen que hay que alimentar al algoritmo, aunque yo no sé quién es, y estoy casi seguro de no deberle nada.
No le veo del todo el sentido a tener medio disco fuera cuando sale el LP, pero la vida es así y no la he inventado yo. No puedo enfrentarme a todo, porque también tengo que hacer otras cosas y discutir gasta mucha energía. Tengo que elegir las batallas y esta tampoco es tan importante, lo importante es que salgan temas guapos y permitirse dedicarles el tiempo que necesitan de cocción sin la presión de que hay que estar todo el rato.
El interludio tenía sentido, porque por ahí empezó el disco, que lo hice respaldado por mi compañero Pastor, que previamente era el encargado de los instrumentos en Novedades Carminha. Cuando descubrí que era un músico espectacular le pedí clases y empezamos por esos acordes, por tanto, tenía que estar en el primer trabajo que firmáramos juntos.
Viviendo en Madrid ¿Estás pendiente de lo que se cuece por allí (o en el resto de España, que también existe) ahora musicalmente? ¿Con qué banda actual te vas o te irías de birras?
Construimos Escaleras es uno de los grupos que más me gustan desde hace mucho tiempo. Acaban de arrancar. Con ellos me voy de birras, también con Vera Fauna, con el Migue de los Derby, con Ortiga, con el Ferrara de Parquesvr, los de Niña Polaca, las Dear Joanne y un montón más… El otro día estuve comiendo con Rozalén y me cayó increíble. Le mando un saludo desde Muzikalia.
Tú, que estudiaste periodismo en la Complutense ¿Cómo ves actualmente el estado de la prensa musical? ¿Sigues leyendo alguna revista o web?
Bueno, creo que hay muchos creadores de contenido en redes que comparten protagonismo ahora con las grandes cabeceras. Hay gente que comunica muy bien. También me gusta NTS, Radio 3 y las webs y revistas clásicas, como ésta. No sé cuál es el estado, creo que precario, como el de toda la prensa que no es de una entidad pública.
El otro día comía con un periodista que me contaba que la gente se informa por la IA, por lo tanto, esto disminuía el tráfico web de muchas cabeceras y estaba afectando a los aportes en publicidad. Es un drama, por eso me gustaría apoyar al máximo proyectos como este, porque realmente es donde yo descubro la música y tienen un valor intangible tremendo.
También veo muchas editoriales sacando libros de música que me están interesando.
Por último, siempre que entrevisto a alguien me gusta proponerle algo: se trata, sencillamente, de elaborar una especie de lista, o playlist, de los discos/canciones/artistas que te han traído hasta este momento preciso de tu carrera. No necesariamente las influencias de este disco, ni los discos de tu vida, un poco un compendio de todo ¿Te apetece?
Lime Garden, Construimos Escaleras, Paco Moreno, julia de arco, Mac Demarco, The Strokes, Dear Joanne, Antonio Machín. Al bote.
Escucha Carlangas – Universo Paralelo