Arriesgarse a grabar un disco doble, en unos tiempos en que a la inmensa mayoría de potenciales oyentes ya le cuesta aguantar la escucha de uno simple, ya puede ser asumido como una auténtica declaración de intenciones. A Ladytrón parece resbalarles bastante dicha cuestión y se mantienen al margen de expectativas falsas metiéndose en el estudio y vomitando creatividad durante su octavo episodio discográfico. Nada menos que dieciséis canciones paridas bajo los presupuestos habituales: Pop oscuro, de intenciones afiladas y bailables, inspirados por sonidos propios de la ola oscura pero con vestiduras sintetizador pop e incluso exhibiendo abalorios ochenteros (no sería descabellado datar alguno de estos temas en la época en que el casa ácida dominaba los clubs de media Europa).
Siempre fueron un grupo nada ajeno a la elegancia pese a la aparente intrascendencia de algunas de sus propuestas, evidente sobre todo en la flojera de sus dos últimas entregas. Cuando retornan a los estribillos rutilantes en “I believe in you”, por ejemplo, o a los sintetizadores inocentes, como si del “Fade to grey” de Visage se tratara, que usan en “Metaphysica”, vuelven a ser la banda que nos cautivó a principios del nuevo milenio con maravillas como aquel suntuoso Luz y Magiasi es que alguna vez han dejado de hacerlo definitivamente.
Saben regurgitar el encanto de la instrumentación antiguo en ondas de modernidad sonando efectivísimos en “A death in London”, una pieza digna de haber formado parte del primer e inocente repertorio de Modo Depecheen la que rehabilitan el célebre Fairlight CMI (considerado el primer sampler digital de la historia), lo mismo que asimilar influencias en un pequeño himno disco marcado por el piano, como hacen en “Kingdom under sea”. El trabajo vocal de Helen Marnie es a estas alturas plenamente reconocible y se transforma en una especie de voz de la conciencia que narra hechos acontecidos de forma natural y hasta cercana.
A ello contribuye la segunda voz de una Mira Aroyo que las acerca tanto a Kylie Minogue como a Virgenpero también al desapego zapato de unos Catalina Rueda nunca bien ponderados. Así, entre los sueños infantiles y la desilusión adulta navega el latido casa de “Sing”, el tono agridulce del electro pop de “I see red” o el arpa sintetizada de la bellísima “Evergreen”, prima hermana de la ensoñadora “We wrote our names in the dust”. Vuelta al mundo onírico en el que campan a sus anchas, esta vez a través de la reflexiva y, por qué no decirlo, algo aburrida “Caught in the blink of an eye”, sin que ello repercuta en la media.
paraísos es un catálogo rutilante de enseñanzas y aprendizajes, con cabida para apuntes de ritmo electro (“Secret dreams of thieves”), orquestaciones comprimidas (“Solid light”) y tímidas demostraciones de palabra hablada (“For a life in London”). Por lo tanto, no debemos preocuparnos por la vigencia de una banda que marcó un tramo temporal importante en la vida de tantos seres humanos con los oídos suficientemente abiertos para abrazarlos con la ternura que merecen.
Escucha Ladytron – Paradises