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Ray Davies uno de los “directores” del pop inglés, el “capitán del equipo” junto a Pablo McCartney y Pete Townshend, cumple hoy 82 años.
Como todos los años, un día después que Brian Wilson y tres días después que Pablo McCartney, sólo que este año es especial porque hace un año nos dejó el gran Brian.
El genio del rock inglés sigue viviendo en su barrio de siempre, Muswell Hill- Puerta Alta. Y al menos hasta hace poco tiempo todavía le gustaba tomar el transporte público.


Ray ha ganado en casi todo, pero más a largo plazo que otros ilustres colegas arquitectos del pop inglés. La prohibición de los conciertos de Los problemas en Estados Unidos durante casi cuatro años en los 60 fue determinante, y el grupo tuvo que partir casi de cero en su vuelta a los EE.UU a finales de década, ya sin Monterrey y maderapero con Arturo y con lola (y percy).
Antes de eso, The Kinks habían inventado en “You Really Got Me” el riff del rock duro, habían asentado las bases del power pop y esbozado con El quién, el movimiento y Los troggs un punk paleolítico que les sirvió para ser respetados en el periodo 76-82, en gran manera eran las madres del cordero y su progenie les reconocía.
Pero lo mejor estaba por venir, la incursión de Ray, Dave Davies, Pete Quaife y Mick Avory en la canción satírica costumbrista, hija del viejo music-hall británico, que ellos supieron poner maravillosamente al día. “Un hombre muy respetado”, “Seguidor dedicado de la moda”, “Tarde soleada”, fueron lúcidas viñetas de la Inglaterra circunspecta, voluble o pija. Eso por no hablar de las maravillosas ensoñaciones cotidianas de “Atardecer en Waterloo”. Letras inteligentes de brillante economía expresiva que hasta bob dylan alabó.
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Pero, como decía Mick Jagger: “los Kinks podían ser cualquier cosa que se propusieran ser”, e iniciaron su serie de discos conceptuales que desarrollaban una trama, comenzando por el maravilloso «The Kinks son la sociedad de preservación verde del pueblo» (1968), el disco de las pequeñas cosas importantes, y concluyendo con el retro rock and roll de “Colegiales en desgracia” en 1975, una mirada a sus años colegiales.
En esos años Ray Davies se dejó llevar por cierta megalomanía, pasó a ser el sumo dictador de los Kinks, relegando a su hermano Dave y al grupo entero a un segundo plano y sufrió de excesiva manía conceptual en detrimento de las viejas, sencillas y buenas canciones.
Las canciones individuales volvieron a partir de los inspirados «Sonámbulo» y “Inadaptados”. Los Kinks representaban como nadie el espíritu forastero y desarraigado a pesar de su fácil localización en Muswell Hill y los estudios concentrado.
Todos los inadaptados, sonámbulos, despistados en Sohoalcohólicos, seres comunes, simples perdedores, hombres paranoicos del siglo XX y soñadores del rock and roll (tocado con guitarra o con raqueta de tenis) tenían un lugar en sus canciones. ¡Bienvenidos, pasad, pasad!
Y los Kinks conquistaron América definitivamente de la mano de David Davis (Arista) estafa “Bajo Presupuesto”, un trabajo en el que se intuía un “vamos a pasárnoslo bien y de paso hacer un montón de dinero”. Lo que se quedó a medias en los sesenta, lo consiguieron del todo en los 80 a pesar de cierto tufo conformista “da a la gente lo que quiere”. Una época más ajustada, económica, práctica y de retorno a sus orígenes guitarreros.
Pero Ray Davies siempre tenía una as en la manga y podía volver por sus fueros melódicos en cualquier momento (“Ven a bailar”, “Vida tranquila”) en ese tipo de canciones de corte nostálgico- descriptivo- costumbrista ha sido sencillamente el amo en Inglaterra.
![Ray Davies – Vida tranquila – Vinilo (7"45 RPM, Sencillo), 1986 [r1839462] | Discos](https://i.discogs.com/O-mfa24umbByAETp0lbtIKdMNjHJvtLWWgIZX5UTG9I/rs:fit/g:sm/q:90/h:593/w:600/czM6Ly9kaXNjb2dz/LWRhdGFiYXNlLWlt/YWdlcy9SLTE4Mzk0/NjItMTI0Njk3NjYy/Ny5qcGVn.jpeg)
La caída de los dioses. El declive de ventas hizo su presencia sin remisión en el gran, inspirado e infravalorado «Piensa en lo visual», y los Kinks lo dejaron estar no sin cierta “fobia” entre los hermanos Ray y Dave. Ríanse de los hermanos Gallagherlo de los Davies es la Ilíada y la Odisea.
Abandonaron en 1994 con bastante dignidad, y desde entonces ha habido discos en solitario de Ray y Dave, y reediciones de los LPs de los Kinks y box sets. Treinta años después, no quieren reunirse por dinero. Quieren tocar en el pub, regresar a sus comienzos en el Armas Clissold.
También publicar un LP que se presume será su álbum final. En las postrimerías de 2023, Ray anunció que tiene 20 nuevas canciones para el grupo, pero no se ha sabido mucho desde entonces.
La carrera de Ray Davies en solitario ha sido lenta, disipada, con un par de álbumes notables a mitad de la década pasada y los más recientes y dignos “Americana”.

A Ray le nombraron Caballero de la Real Orden del Imperio Británico – con tratamiento de Sir- cosa que no cuadra demasiado bien con el escritor de “Callejón sin salida”, con el crítico de la industria musical de Calle Dinamarca y sus “hacedores de estrellas”, con el “El chico campesino de Muswell” cockney, con el claro y diáfano “nosotros” y “ellos” expuesto en la gran canción «Tengo que ser libre». Ray se hizo mayor y se dejó querer por el sistema que un día criticó tanto o más que Townshend y La OMS. Le reconoce hasta el enemigo. El rock entró en el museo.
Los Beatles fueron más grupo, más irreales y mágicos, disneylándicoscomo de otro mundo. El encanto – la magia- de Ray y los Kinks es más terrenal, define mejor las grandezas y miserias de este mundo. Es más humano.