Cripta llegaban a la sala revivir en vivo de Madrid dentro de la gira Sombras de tristeza: Los ritos finalesuna despedida de ciclo antes de que el grupo entre en una nueva etapa. Al menos eso ha dejado entrever la formación brasileña, al anunciar esta gira como el adiós a Sombras de tristeza (2023 Napalm Records Handle), disco que está siendo el eje central de este extenso tour.
La entrada en Revi Live fue más que interesante, aunque sin llegar al lleno absoluto. Buen ambiente, público entregado y una sala que volvió a demostrar que no todos los buenos espacios de la ciudad se encuentran dentro de la M30, pese a algún problema puntual con una PA cercana al escenario que pareció estar al límite durante la primera parte de actuación. Por suerte, el asunto se corrigió pronto y todo estuvo a la altura de la contundencia que exige un grupo como Cripta.

La noche tenía además un incentivo, ver a la formación ya funcionando de nuevo como cuarteto. Junto a Fernanda Lira al bajo y voz, Luana Dametto a la batería y Taina Bergamaschi a la guitarra, la banda presentaba en Madrid a la angelina Victoria Villarreal como guitarrista permanente, incorporación anunciada este año para completar la alineación actual.
Cripta salieron sin rodeos con “Death Arcana”, una forma de conectar con Ecos del alma (2021) antes de meterse de lleno en el material del disco protagonista de la gira. Desde el principio quedaron claras no solo las grandes virtudes (que ya conocíamos) de Fernanda y las suyas, esto es: precisión, profesionalidad y simpatía a partes iguales, pero cuidando mucho de que su concierto fuera como una historia de principio a fin. Cero tiempos muertos, cambios y entradas de batería perfectamente colocados, con esa mezcla de disciplina y nervio, que traza la línea entre una banda simplemente solvente con una apabullante, como ellas.

Al respecto de la frontwoman, Fernanda Lirano muchas novedades, volvió a ejercer como centro de gravedad de Crypta. Sus continuos gestos teatrales atraen buena parte de la atención, canta, interpreta, dirige y sostiene líneas de bajo (muchas veces imposibles) sin que el set se resienta.
Su voz gutural sonó demoledora, siempre inteligible dentro del lenguaje extremo del grupo, algo que no ocurre en la gran parte de bandas del género, sobre todo cuando la máquina va a toda velocidad.

Detrás de ella, Luana Damettocomo era de esperar, fue una apisonadora. Su batería pasa de ser una base rítmica sobre la que apoyar las canciones, a convertirse en el engranaje central del sonido de Crypta. Blas Beats, doble pedal, cortes secos, redobles imposibles y cambios de dinámica, tocados sin apenas despeinarse, sin aspavientos y en aparente tranquilidad.
El bloque central fue para el citado Shades of Sorrow. “Lullaby for the Forsaken”, “Poisonous Apathy”, “The Outsider”, “Dark Clouds”, “Stronghold”, “The Other Side of Anger”, “Trial of Traitors” y “Lord of Ruins” formaron el esqueleto del setlist.

Hubo también espacio para salirse del supuesto guion, con “I Resign”, single de 2022, y con piezas de Ecos del alma (2021) como “Under the Black Wings” y “From the Ashes”. Esta última, situada al final, fue uno de los momentos más celebrados de la noche. También funcionaron muy bien “Lord of Ruins” y “Trial of Traitors”, recibidas con pogos y saltos, lo que da una idea del peso de su primer disco entre los fans.
Cabe destacar la incorporación de la mencionada Victoria Villarrealque aporta mayor cuerpo al sonido en directo. La formación recupera así el formato fijo de dos guitarras, algo imprescindible en un sonido que se mueve entre el death técnico y melódico, con pasajes ciertamente oscuros que las acercan al black.

Sin bises, sin alargar por alargar y sin el típico «teatro» de salir y volver a entrar, Crypta cerraron con “From the Ashes” y dejaron la sensación de estar ante una banda que no va a parar de crecer en los próximos años.
Crypta se han ganado su sitio en el circuito del metal extremo a base de trabajo, honestidad, carretera y canciones. Como ya hicieran en el 2024 en la misma salaFernanda se estuvo haciendo fotos con los fans y firmando discos al final del concierto, con paciencia, simpatía y con una sonrisa sempiterna. Son ese tipo de actitudes las que hacen legión sincera con su público. Además, claro, del death metal brutal tocado con la convicción suficiente, como para explicar por qué su nombre sigue creciendo de una manera que, sin ser meteórica, es totalmente segura.
Fotos Crypta: Fernando del Río