Club de cine de dos puertas llegaban a Noches del Botánico con el cartel de“entradas agotadas” colgado hacía ya días, entre fans más jóvenes apretando en primeras filas, público más veterano buscando perspectiva y charla desde atrás y familias que suelen acudir al recinto del ciclo madrileño, donde en ocasiones y dependiendo de para quién, la música es solo una parte de la experiencia. El caso es que el ciclo volvió a jugar en su liga habitual, organización cuidada, sonido claro prácticamente desde cualquier punto del recinto y esa comodidad que hace que, incluso una noche de entradas agotadas, no se convierta en una gymkana por tener visibilidad de lo que pasaba en el escenario.
La banda norirlandesa llegaba a Madrid dentro de la gira internacional con la que está celebrando Historia turísticael disco que los convirtió en una de las grandes referencias del indie pop acelerado de la década pasada. Alex Trimble, Kevin Baird y Sam Halliday aparecieron sobre el escenario a las diez de la noche con una puesta en escena pomposa, quizás más de lo que podría esperarse en un grupo que siempre ha fiado buena parte de su fuerza al baile y la inmediatez de sus canciones.

El escenario, dividido en varias alturas, situaba a los tres miembros principales en la plataforma a pie de escenario, jugando con una arquitectura escénica que aportó dinamismo al show, pero que en ocasiones también se comió a las canciones.
Tras la intro el arranque fue para sumergirse en el mencionado Historia turística del que cayeron en el primer bloque: “Cigarettes in the Theatre”, “I Can Talk”, “Come Back Home”, “Do You Want It All?” y “This Is the Life”, recordando de golpe por qué aquel debut funcionó tan bien, canciones nerviosas, guitarras limpias y aceleradas, bajo elástico y la voz de Trimble, que se mantiene intacta.

La excepción en ese primer bloque llegó con “New Houses”, perteneciente al EP, Cuatro palabras para apoyarse, que según explicó Kevin tocaban por primera vez en España. Fue uno de esos pequeños regalos para el fan atento y además sirvió para que lanzaran una pequeña broma sobre la visita del Papa, en una de las pocas paradas de la noche.
Después llegó el cambio de tercio y la visita a otras zonas de su discografía. “Sleep Alone” y “Next Year” abrieron ese tramo antes de una celebrada “Changing of the Seasons”, uno de los momentos más vistosos de la noche. Trimble se descolgó la guitarra para saltar por las diferentes alturas del escenario mientras las proyecciones jugaban con los cambios estacionales.

También brilló “Dirty Air”, uno de los momentos más bailables del bloque intermedio, con teclados y sintes cobrando especial protagonismo y llevando al grupo hacia una zona más electrónica sin perder su característico nervio pop. “Handshake”, “Lucky”, “Are We Ready” y “Sun” completaron ese paseo por diferentes etapas, con esta última bajando algo las revoluciones antes de enfilar el final.
Y de nuevo nos encontramos en terreno Historia turística. Two Door Cinema Club regresaron a su debut con una batería de trallazos pop que sonaron como si el tiempo no hubiera pasado demasiado por ellos: “Undercover Martyn”, “Costume Party”, “You’re Not Stubborn” y “Eat That Up, It’s Good for You”, zapatilla rápida, ritmos repetitivos y canciones cortas.

Para cerrar, claro, no podía faltar “What You Know”, su gran éxito global y el momento con más móviles en alto de la noche. El tema llegó en una versión alargada, con la sensación de que hay bandas que persiguen toda la vida un himno generacional y otras solo se lo encuentran, reconocible y festivo.
El set duró poco más de una hora y dicho así puede parecer escaso, pero no lo fue en la práctica, tocaron a toda velocidad, sin apenas paradas ni discursos interminables de esos que a veces alargan los conciertos más de lo normal. A juzgar por algunos comentarios, hay quien prefiere dos horas con más pausa, palmas y otras ceremonias, los norirlandeses optaron por volver a ser, aunque solo fuera por poco más de sesenta minutos, aquellos chavales que en 2007 tocaban pop acelerado en el concurso de talentos de su escuela. Lo mejor es que, casi dos décadas después de aquello, todavía les sale con una frescura más que envidiable.
Fotos: Two Door Cinema Club: Fernando del Río