La exquisita programación del Ciclo Unísonascon producción a cargo de la factoría del Brisa Festival a través de Brisa Live, brindó la oportunidad de asistir a una íntima velada con Ana Fernández-Villaverdetambién conocido como La Bien Queriday su codelincuente, David Rodríguezen un cálido y delicado repaso por una discografía tan consistente como la suya.
Es difícil entender por qué su último disco, el notable LBQ (La Bien Querida, 2025), no ha cuajado como los anteriores a nivel de reconocimiento entre la crítica especializada, pues sus señas de identidad siguen presentes en un cancionero sólido con valiosas gemas de pop estilizado y pegadizo sin síntomas de agotamiento a la vista.
Para un set de tono acústico como el que acometió sobre las tablas del imponente Teatro Cervantes, la compositora vasca llenó el espacio con ese timbre tan característico, capaz de levantar el vuelo de sus clásicos versos sobre amor, en los que los pequeños detalles que componen nuestra existencia se erigen en agradecidos protagonistas, mientras la guitarra de David Rodríguez dibuja líneas que se pierden en el vacío, abrazando con encanto sutil las melodías. “Esto Que Tengo Contigo” ejerció de invitación para entrar en un universo de emociones profundas y creíbles, capaces de abstraer al oyente del ruido de sus rutinas y conectarlo con aquello que les hace humanos. La imperfección y la capacidad de errar y volver a levantarse.
“Podría Haber Sido” conectó con esa atmósfera de tenue elegancia y acabó por establecer la dinámica de un concierto que refrendó el valor de un legado musical como el suyo, acreedor de una gramática inconfundible que canta al más universal de los sentimientos sin filtros ni cortapisas, bajo un manto de exquisita tenacidad pop que desliza estribillos adictivos a su paso.

“La Perra Del Hortelano” puso de nuevo el ancla en su disco más bailable, el celebrado Paprika (Sonido Muchacho, 2022), quizás uno de los más recurrentes al pensar en su obra por el soplo de aire fresco que supuso en una trayectoria marcada por un discurso capaz de aguantar el paso del tiempo, con contrastes como la rugosa “La Pieza Que Me Falta”, brillante descarga de sustrato granítico. El material más reciente reclamó orgulloso su presencia con la deliciosa “Bar Dixie”, de tremenda pegada y grácil devenir, en la catarsis shoegaze de “Naufragio” o en la sentida dedicatoria a su hija de la emotiva “Una Estrella”.
Los fuegos artificiales y el aroma a fiesta popular mutaron en frágil refugio, apenas zarandeado por la pulsión imparable de “La Fuerza”, la inapelable sucesión de singles (“Dinamita”, “De Momento Abril”…) o esa pertinente versión del “Porque Te Vas” de jeanetteque coronaron un exquisito recorrido por un repertorio tan completo como estimulante.
Foto: Carlos Díaz / Teatro Cervantes.