templos, la banda británica de rock psicodélico formada en 2012 por el cantante y guitarrista James Edward Bagshaw, el bajista Thomas Edison Walmsley y al que se unieron posteriomente el teclista y guitarrista Adán Smith y el batería Samuel Toms, regresan con su quinto álbum DICHA (2026) y al igual que otras bandas homónimas como Impala domesticado en su último disco, parecen haber mutado de la psicodelia a los sonidos electrónicos y las pistas de baile consiguiendo un disco más compacto y potente.
Y lo han logrado produciéndolos ellos mismos, apostando por un proceso de creación menos encorsetado y libre, donde se percibe una verdadera cohesión y química entre sus miembros que atraviesan uno de los momentos más creativos de su carrera. Un cambio estilístico donde no han abandonado sus influencias psicodélicas de los 60 como T.Rex oh rosa floyd, sino que las han elevado a un nivel más épico y místico a través de sonidos lisérgicos que van desde los también británicos Ataque masivo, Inframundo, Infiel o incluso Nuevo Orden.
El álbum presume de una linealidad “in crescendo” donde cada canción, que no supera los cuatro o cinco minutos, nos envuelve con facilidad en una nebulosa de sintetizadores vibrantes del que no podemos escapar y queremos seguir escuchando más. El que fue primer adelanto del álbum, “Jet stream heart”, sirve como apertura para anunciarnos, con una amalgama de sinterizadores exóticos y orientales, el viaje dance-psicodélico con el que nos han transportado hasta una rave clandestina donde se han permitido dejarse llevar con total libertad y sin complejos.
“Revelations” abre con cantos gregorianos propios de la electrónica noventera europea y la new age bailable, para sumergirnos en una comunión mística épica-dance para liberarse de las ataduras y renacer (“No era adecuado para nada en el mundo/ Hasta que me mostraste tu corazón/ No estaba listo para la revelación salvaje”). En “Megalith” al igual que en “Glimmer” vuelven a sus orígenes psicodélicos al estilo de discos como “Sun structures”, ofreciéndonos melodías pop con variedad de registros y estribillos melódicos acompañados de riffs electro-rock al estilo de bandas como Kasabian y The Horrors.
A continuación, dan un giro con “Blue Flame”, una balada melancólica muy Impala domesticado (quizás «demasiado») que se postula como uno de los singles más maduros. De texturas oníricas y sonido etéreo quieren transmitir según la propia banda, una reflexión sobre la desconexión humana y la dependencia de la tecnología frente a la naturaleza. Conceptos muy propios de la psicodelia hippie de Pink Floyd, donde el ser humano y la naturaleza interconectan formando una unidad completa (“Todo el cielo se lavó con una llama azul/ Nos quedamos fuera de la lluvia”)
En “Vendetta” han dado rienda suelta a su creatividad, dejándose llevar por el hedonismo propio de los club londinenses que invitan a darlo todo en la pista de baile, gracias a su pegadizo sintetizador y los vientos de fondo que rememoran el house y trance de grupos como Desleal oh Inframundo. Referencias a las que han recurrido también en “Jaguar”, que su comienzo nos rememora el sonido trip-hop de “Unfinished Sympathy” de Ataque masivo con esa nube orquestal de batería insistente que aporta la profundidad rítmica.
En “Horizon” nos ofrecen un sonido más energico, ritmico y atmosferico con un pegadizo estribillo (“Quieres horizonte, lo quieres todo/ Un saludo para detener la caída/ Quieres salvación para ver la luz/ Necesitas sangre vital durante toda la noche”), para cerrar con “Waiting on the echoes”, un tema pop pausado con teclados a lo New Order que reflejan la melancolía y el deseo de alcanzar la luz (“Aún esperando los ecos/ Y nos estamos desvaneciendo en la luz”)así como “Fantasy Realm” donde siguen los mismos patrones electrónicos y la fórmula que les funciona, con una lírica más profunda donde se debaten entre la desconexión, el aislamiento y la desesperanza intentando evadirse de la realidad a través de la fantasía (“Fe, vuelve a mí/ Y empiezo a sentir/ Entro en una nueva vida/ En el reino de la fantasía“).
Estafa Templos de FELICIDAD demuestran que la evolución no implica renunciar a la propia identidad logrando un álbum hipnótico y repleto de matices, capaz de fusionar su pasado psicodélico y la electrónica contemporánea. Pero debemos ser honestos y hablar sobre “el elefante en la habitación”. Y es que templos nace y continúa bajo la alargada sombra de Impala domesticadocon el handicap de que estamos hablando de Kevin Parkerun ego y talento desbordante que empequeñece a todos sus discípulos.
Escucha Temples – BLISS