Dos cosas llaman poderosamente la atención de este disco: la primera, que aunque de la actual situación socio-política a nivel mundial -o, en concreto, de los Estados Unidos– poco o nada se puede sacar bueno, una de esas pocas cosas es quizás que está despertando talentos que estaban en letargo. El cabreo inspira a grandes artistas que andaban ausentes de motivación. Y la segunda, que forma parte de una especie de renacimiento del disco conceptual, de la necesidad de una narrativa unitaria que guíe a una colección de canciones, en este caso de larga duración, como debe ser.
En su disco número 18, Tori Amos nos embarca en un viaje alegórico que juega con la mitología para contar la historia de una mujer que, casada con una especie de magnate tecnológico neoliberal tipo Elon Musky tras años de abuso y control, huye de su mansión y se dirige al sur de los EEUU en busca de libertad y de su hija. Por el camino, encuentros con una pandilla de moteras feministas, brujas, santas (Santa Teresa de Jesús, Santa Cecilia) o deidades celtas. Y, claro, dragones. Un ser legendario que ella usa como amuleto de la democracia para derrocar a la tiranía que asola a su país, de ahí el título, En tiempos de dragones.
Ante todo esto, claro, lo lógico es preguntarse qué clase de potente marihuana fuma esta señora. Pero si escuchamos atentamente las canciones que dan forma a este viaje por carretera vemos que hay mucha más lucidez de lo que aparenta así contado. Para empezar, sólo por la majestuosidad épica de “Shush” ya merece la pena lanzarse de lleno sobre este álbum. Dotada de un dramatismo urgente e inteligente, la pieza sirve como excelente puerta de entrada a este hilo argumental.
Además, lejos de tratar de impostarla, Amós se enorgullece del envejecimiento de su voz. Algo que parece lógico tras 18 álbumes de estudio, pero que pocos harían. Usa la voz de una persona de 62 años con todos sus matices, sus pérdidas y también su experiencia como elemento empoderador y así suma enteros a un trabajo que a nivel instrumental y de producción, también alcanza altas cotas de excelencia (produce ella, por cierto). No en vano podemos considerarlo como lo mejor que ha hecho en años, quizás desde aquél el paseo de escarlata, de 2002.
A través de las 17 canciones que dan forma a En tiempos de dragonesla de Carolina del Norte evoluciona desde las brumas pantanosas de la canción titular o ese perfecto y por momentos barroco ejercicio de estilo que es “Provincetown”, hacia la épica entre rockista y cabaretera de la también sobresaliente “Gasoline girls”, el breve y divertido charlestón titulado “Fanny Faudrey”, la espiritualidad de “Sta Teresa” (¿influencia de rosalia? ), el clasicismo de “Flood”, o la explosión final que llega con la perfección pop de “Stronger together” -que canta y compone a dúo con su hija, Natashya Hawley– o el hazaña de fuerza final “23 peaks”, que propina un final totalmente cinematográfico a este viaje.
Con todo esto Tori Amos abandona, sobre todo, un piloto automático que pareció accionar más o menos a principios de este siglo y que parecía que no nos dejaría volver a comprobar lo gran artista que es. Por eso puede considerarse En tiempos de dragones una resurrección en toda regla, además, y esto es lo más importante, de un disco necesario por lo que tiene de combativo en una época especialmente necesitada de artistas que no sólo no se callen, sino que digan las cosas tan fuerte y de una forma tan bella como ella lo hace aquí.
Escucha Tori Amos – In Times Of Dragons