Según medios estadounidenses, Gregg capataz fue encontrado sin vida en su domicilio de Los Ángeles el pasado 21 de abril a los 53 años. La noticia de su fallecimiento ha sido confirmada por el sello Matador Records, discográfica de poder del gato. Por el momento no se ha hecho pública la causa de la muerte, que, según estos medios, figura como “diferida” a la espera de más pruebas.
No han faltado voces dentro de la música y la cultura, entre ellos Wesley Eisold (Cueva Fría), Julieta Lewis, Poderes del niño Congo oh Jim Jarmuschlos que han publicado mensajes de condolencia y homenaje en redes sociales, mencionando no solo su talento, también su calidad humana.
Nacido en Philadelphia el 5 de octubre de 1972, Gregg Foreman creció en un entorno muy musical, su madre había trabajado en el sello motown y era una apasionada del soul, mientras que su padre coleccionaba discos de country rock. El propio Foreman contaba que ver la película Lluvia Púrpura fue el detonante que le llevó a coger una guitarra por primera vez.
En su adolescencia se unió a la banda post?hardcore Unióncon la que grabó y giró, pero su nombre empezó a hacerse conocido cuando se trasladó a Washington D. C. y formó a los enormes El Delta 72 a mediados de los noventa. Nunca suficientemente ponderados, esgrimieron una mezcla frenética de post?punk, R&B de los 60 y blues sucio, que se plasmó en una serie de singles y tres álbumes editados por sellos de culto como discordia, Matar estrellas de rock y, finalmente, Tocar y listo registros. Junto a El maquillaje formaron la punta de lanza de un “nuevo viejo” sonido que sorprendía a todo aquel que cayese en sus redes. En España tuvimos la oportunidad de verlos en directo al menos un par de veces y pudimos constatar que, todo lo que se decía de Gregg y sus Delta era cierto.
The Delta 72 se ganaron fama de banda incendiaria, en gran parte por la puesta en escena de Foreman, que combinaba la tensión del punk con movimientos claramente inspirados en James Brown y el soul clásico. La formación se disolvió en 2001, pero siempre han sido recordados, tanto por los aficionados a todo el revival del garage sounds de los 90s, como buena parte de de la afición mod, que vieron en ellos una combinación loca de Paul Weller, James Brown y punk 70s.
Mano derecha de Cat Power
En 2006 Foreman se incorporó a la banda de poder del gatoinicialmente como teclista y guitarrista, y con el tiempo se convirtió en director musical de la cantautora marshall. Con ella giró durante casi dos décadas, tanto en formatos eléctricos como en propuestas especiales, incluyendo giras recientes.
Su papel junto a Cat Power fue más allá del músico de acompañamiento, se encargó de articular el sonido de la banda en directo, equilibrando el bagaje soul, blues y rock clásico de Marshall con una sensibilidad post?punk y psicodélica muy propia.
Hasta fechas muy recientes seguía de gira con ella; de hecho, según la prensa estadounidense, acababa de completar una serie de conciertos, entre ellos uno en el Webster Hall de Nueva York el pasado marzo.
Como músico de sesión y colaborador ha trabajado con una lista impresionante de artistas: El chisme y Beth Ídem, James Williamson (Los chiflados), Almuerzo Lidia, Alan Vega y Martín Reverendo (Suicidio), Lucinda Williams, Jesse Malin, Linda Perry, Peter Buck (MOVIMIENTO RÁPIDO DEL OJO), Tody (Dead Moon), entre otros muchos.
En uno de sus últimos mensajes en redes, dejaba entrever una ética muy clara, decía estar intentando “vivir en presencia cada día”trabajar en sanar, encontrar amor propio y ayudar a que otros no se sintieran solos, pidiendo al universo “liberarse de la prisión de uno mismo para poder ayudar a los demás”.
Sin duda, estamos ante una perdida muy triste para la historia del rock and roll. Con su muerte, el rock pierde una figura que en sus últimos años ha trabajado a las sombras de otros, pero de manera decisiva.
Descanse en paz.