Desconocemos el recorrido que tendrá el disco sin título de Jack blancopero no dejamos de aplaudir su arrojo al desafiar todos los patrones comerciales de la industria al regalarlo, colgarlo en Google Drive y animar a sus seguidores a compartirlo por la red. La película de los hechos la conocen, el que fuera líder de Las franjas blancas sorprendió a los clientes que pasaron por las tiendas de su sello Registros del tercer hombre en Nashville, Detroit y Londres. Cada compra incluía como regalo un álbum en una funda blanca estampada con las letras «NO NAME» en el tono azul característico de Blanco, junto número de catálogo TMR-1000. ¿El resultado? Pues bastante sorprendente.
El sexto trabajo en solitario del norteamericano, más allá de sus aventuras con Los narradores y El tiempo muertoes su material más directo, inmediato y fresco en mucho tiempo. Un tratado de blues rock, garage y psicodelia, con las esperadas resonancias a Led Zeppelin, Jimmi Hendrix, Black Sabbath y ZZ Top y Explosión de blues de Jon Spencer que asomaban de manera más obvia en su primera banda y que aquí vuelven a primer plano.
Las trece canciones no tienen título, aunque ya hay varios fans que se han aventurado a ponérselo en base a sus distintas letras. Al igual que desconocemos los músicos que le acompañan, aunque todo parece indicar que han sido Dominic Davis al bajo y Daru Jones a la batería. Juntos nos sacuden con un primer corte que sirve de perfecta apertura con su trotante ritmo, a partir de ahí la mecha prende y su «Track 2» se acerca al stoner, mientras que el «Track 3» podría recordarnos a “The Hardest Button To Button”, una de las grandes piezas del conjunto.
Todo son buenas noticias para los seguidores de su faceta más incendia, que encontrarán refugio en las cabalgadas de un «Track 5» casi rapeado, la simbiosis entre los Piedras y AC/DC de su «Track 8», el punk rock del “Track 11” o en ese monumento construido en homenaje a Jimmy Page con el que se cierra el conjunto y que deja a émulos como Greta Van Fleeta la altura del betún.
Unas canciones tan crudas, como necesarias y una poderosa manera de reivindicarse, que situaremos un peldaño por debajo de su hasta hora cima Trabuco naranjero (2012). Lo que no es poca cosa.
Escucha NO NAME de Jack White